13.1.09

Ley de continuidad original


Un hombre sorbe el café helado que le han servido hace media hora. Sin darse cuenta ha empezado a llorar y según le preguntan dice que le ha abandonado la dulce Fortuna. Los clientes del Bar no entienden nada. Sigue hablando de Artemisa y de aquellos Dioses que fundaron Templos y de los que hoy apenas quedan ruinas olvidadas. Después ese mismo hombre se vuelve un loco de remate.

Dicen que tiene quarenta y cinco años, que se ha pasado más de veinte años luchando por causas perdidas. Que jamás nadie le ha amado. O que la luz de sus ojos no es natural. Toma café frío para devolverle el calor a esos labios rojos.

Un día entra y pide un gintonic. Susurra en latín, como bien hacía su amigo Buendía, o eso dice él. Repite Sit Tibi Terra Levis y luego calla. Ahora combina los gintonic con los cafés enfríados por el tiempo que pasa mirando por la ventana.

La siguiente semana entra gritando NECIOS, NECIOS, NO HABÉIS ENTENDIDO NADA. Pero ya nadie le escucha, nadie le ve, ni le observa. Excepto yo, que escribo está crónica para mí y para los míos. Se sienta y canta algo parecido a un tango. Entonces descubre mi posición y me mira.

Sólo necesita dos segundos para venir a mi mesa y sentarse frente a mí. Coge una servilleta y escribe ley de continuidad original. Me lo entrega. Yo le miró y él me sonríe. Dice: tú tampoco entendiste nada. Hay algo que falta, algo que falta.-repite sin parar.-eso que falta es parte de la inagotabilidad del Tiempo y del Espacio. Somos, existimos y fíjate, acabamos siendo nada, precisamente, NADA. Y que miedo me dio cuando dijo el último Nada, porque en sus ojos se abrieron paso las tinieblas.

Volví al Bar, pero el hombre ya no apareció más. A mi alrededor todos bebían, hablaban de banalidades y las asperazas se secaban al sol de sus rostros. Yo llevaba aquella servilleta rídicula, la de la ley de continuidad original. Entonces empecé a escribir sobre ella. Inventé su significado hasta que llevé más de cien páginas. Se lo entregué a mi editor y me lo lanzó a la cara al día siguiente. Dijo: esto no es nada. Y yo le contesté: tú tampoco entendiste nada y empecé a murmurar en latín y a tomar café helados en un bar, dónde alguien escribía una crónica sobre mí.

19.12.08

Historia del abandono


Te conocí el día en que ibas a dejar a tu amante. Le ibas a decir que no querías más ojos azules, ni un chico rubio, ni una moto en la que subirte detrás. Le estabas amando con los días contados hacia atrás: quatro, tres, dos, uno y ya. No hubo más.

Yo me dirigí a ti con una sonrisa, te dije ¿qué tal?¿Te sentó bien el verano? Pero tú no me recordabas e hiciste una mueca con la boca. Mientras subías las escaleras de clase murmurabas palabras de enfado y decepción hasta que llegaste al segundo piso, donde daban las clases, allí te paraste para esperarme. Yo sabía tu respuesta no, no quiero tus condolencias.

No pensaba dártelas. Al cabo de un mes ya tenías otro amante: de ojos azules y mirada perdida como a ti te gustaba. Era rubio y tenía una moto para que tú fueras detrás. Y cuando yo te observaba al pasar me decías es mejor que cualquier otro.

Y no lo era. Era igual que todos, que los de tu imaginación o como aquellos que no conociste. Todos eran de igual modo y todos acaban de igual manera no estoy hecha para amar.

Años más tarde, cuando ya todos trabajábamos, te encontré en un pasillo del metro. Aquella visión de tenerte delante, apunto de cruzarte conmigo, me recordó el pequeño vacío de existencia que me provocabas en la Universidad. Yo no era rubio, ni tenía ojos azules y odiaba las motos.

Cuando al fin nos cruzamos miraste al suelo. Ya no eras aquella chica triste, pero seguías murmurando. Y entonces lo oí, sin que te dieras cuenta, aquella palabra que me quedó en mi consciencia, hasta hoy que te escribo para liberarme de tus cuentas.

No sé porqué lo dijiste, pero entonces te entendí. Tu Historia fue el abandono.


24.11.08

El devenir de las cosas


Hace tiempo miraba detrás de las ventanillas de los coches para recuperar aquellos objetos que la gente olvidaba en los asientos. Los habían abandonado allí, como piltrafa inmunda, como si fueran olvidos consecuentes y estudiados. Y lo cierto era que simplemente restaban en la ignorancia.

A veces, uno se ha sentido así. Como desplazado del mundo, ignorado, olvidado.

No fue la corriente las que nos condujo a seguir lo que se imponía en esta sociedad mentirosa.

Allí, debajo de los tupidos velos invisibles de aquellos días que no quieren amanecer, están las personas que se negaron a convivir con el perdón y con la rabia, con la ejecución y la condena. Por alguna razón, ni Platón les dejó sitio en su República.

Se han callado durante mucho tiempo... Han restado en el asiento trasero durante mucho tiempo...

Es hora de despertar.

7.10.08

El hombre-ilusión
























<...el tiempo tremendo invento sabandija...> A.C.

Hubo una vez alguien que no tuvo nombre, pero que lo apellidaban Márquez. Aquel hombre nació sin recuerdos y por eso olvidaba todo lo que le sucedía. Pensaréis que es rídiculo vivir así, pero Márquez se alegraba, puesto que en cada ocasión, en cada pregunta, en cada mirada o en cada conversación él era una persona diferente. Había sido alcalde, cazador, se había casado tres veces, había tenido ocho hijos de los que sólo sobrevió uno. Hubo un tiempo que era boxeador profesional y otras veces periodista, abogado, cantante frustrado o simplemente telegrafista. Todos pensaban que estaba loco e interactuaban con él asegurando que estaba loco.


Márquez trabajó durante un tiempo en el puerto. Cargaba miles de cajas de pescado llevandólas en la espalda, cargandólas con las manos, arrastrándolas con los pies. Poco a poco su conciencia pasó a no existir y dejó de inventarse profesiones y cuando la gente le pregunta Márquez qué trabajo tienes, él sólo contestaba ya no me acuerdo. Los olvidos se hicieron más profundos y el hombre que había sido, risueño, hablador, se convirtió en una especie de neblina que lo hacía desaparecer de la vida de todos.

El día de la fiesta de la Salud, todo el mundo se preguntó dónde se había ido Márquez. Se creía que había desaparecido hacía ocho semanas, pero no se le había dado importancia. Empezaron a buscarle, en el puerto, en la comisaría, en los bares de siempre... Se había marchado, decían.

Tres meses después de su búsqueda, Márquez apareció abrazado al mastil de un velero abandonado. Todo el mundo pensó que se había vuelto loco de remate y que murió pensando que era de verdad un capitán de barco. Todos ríeron y no le celebraron ningún funeral. Y todo siguió igual...
...o peor.

19.9.08

Del hoy hasta el ayer

Historia.

No sé hasta qué punto tenía juicio cuando empecé a cursarla. Una carrera del ayer para ningún futuro prometedor.

Allí, a las 06.35, bebía cafés con leche. El Vinyes era enternecedor cuando hablaba. Y aún no tenía sueños, ni ilusiones, ni nada. ¿Porqué lo recuerdo como si hiciera tanto tiempo?

Allí, hace años, dejé a algunos amigos, conocidos, carteles pegados por mis manos, dejé la vespa negra aparcada en la biblioteca, dejé las conversaciones de anabaptistas raros. Allí se diluyó mi primer amor.

Hoy creo que el juicio me abandona como las marejadas. Todo es tan diferente. Ayer empecé el último año y sé que ya no volveré jamás a comenzar de nuevo Historia.

Hoy
empieza su fin.

27.8.08

You have never been in love

"You have never been in love, until you've seen the stars reflected in the reservois. And you have never been in love, until you've seen the dawn rise, behind the home for the blind".
Morrisey (The First on the gang to die)

Entonces la miró. Y todo siguió igual pero de diferente manera. No había parques, ni estanques de patos que parecen bocinas. Tampoco existían las riñas de las parejas, ni las lágrimas de las viejas al recordar a sus difuntos. Ya no había de eso en sus ojos. Todo era igual pero diferente.
En el recóndito lugar donde se alejó había un bar donde servían salmorejo cordobés. Se sentó a pedir un tinto blanca y la camarera le sonrió sin esfuerzo. Al lado de su mesa había una pareja y un chico. Ella era morena y llevaba una falda morada con tonos claros y blancos. Era tan parecida a aquella que conoció que tuvo que sorprenderse mirándola largo rato. Los chicos hablaban de política y respondían preguntas lanzadas al aire por algunos filósofos de antaño...
Era una paraje desolador. Aquel vacío en la ciudad... aquella melancolía... Y era eso tan encantador que enternecía a los más calurosos. Andalucía era para él como un descanso del mundo conocido, como un avatar que defender, con la sensación de un guerrero antes de pelear por nada y por nadie. Era, al fin y al cabo, un bohemio.

Los días pasaban sin noticias de aquello que dejó atrás. Nunca jamás volvería a enamorarse de los imposibles. Era algo que había decidido mientras dormía aunque al despertar lo olvidara y haciendo volver al Amor con alas de unicornio. O la fantasía o la realidad y se quedaba con la imaginación de imaginarse, fantaseando con su propia imaginación. Era tan surrealista.

Cogió un tren hasta Sevilla, luego a Cádiz y después a Granada. En Ronda estuvo sólo contemplando los cerros que se peleaban por ser más vistosos. La Alhambra no era como entonces la recordaba. Allí dio con respuestas equivocadas porque no se puede huir eternamente.

La encontró en la plaza del frankfurt donde iban siempre. Entonces la miró y todo seguía igual pero de diferente manera. Ella nunca lo había querido y él, como siempre, seguía queriéndola. Pero todo le parecía más irrisorio, más insignificante. Se había conformado.

Le confesó que había estado viajando por Andalucía... Le dijo que el mar no es igual en cualquier parte del mundo... Le habló de los caminos de piedra, de murallas antiguas, castillos convertidos en museos, de marineros en tierra... de cosas sin importancia. Ella seguía sus historias sin pestañear. Y fue entonces cuando la miró...

"Hasta que no veas las estrellas reflejadas en los estanques no vas a enamorarte nunca de mí".-le dijo.

"Hasta que no veas la luz del sol entrar por las persianas de tu casa nunca vas a dejar de estar enamorado de mí".- le contestó ella.

Para mis niños, que me acompañaron por tierras andaluzas que inspiran esta historia. Os quiero ;)

2.7.08

En mi memoria


Para quién anda conmigo...


El rompecabezas tenía 4 partes:

La primera era disponer del tiempo necesario para saltar corriendo por la ventana de su cuarto y rodar como una croqueta por la hierba espesa hasta caer a algunos pies que se compadecieran del mundo como lo hacía ella.

La segunda tenía que ver con las manecillas de los relojes. Eran com arañas que se infiltraban en sus venas para arrastrarla al deseo de seguir adelante con desazón.

La tercera discurría en los ojos de su amado, que no eren ni verdes ni rojos ni amarillos, sino negros, llenos de la oscuridad de los abismos que le habían separado de él.

Y la última parte acontecía entre el amanecer del antaño y el pasado que se escapa día a día.

Quién sabe, mi amor... cuando tú dejas abierta la puerta de la imaginación se escapan estos rompecabezas, estos sueños que son ilusiones que se vuelan. La literatura está en mi memoria como un recoveco escurridizo. Y tú que formas parte de ahí, de esos adentros y que logras día a día aparecer y atravesar cada descuido de mi infortuna con tu inmensa alegría, me pregunto, si será verdad que existen rompecabezas para poder hablar del amor.

Los hay, este cuento es uno de ellos :)


4.6.08

El Congreso

Aún soñaba en enmiendas y en barricadas. ¿Había logrado su próposito? ¿Había sido capaz de defenderse del olvido y la inmunda estupidez de vivir a cien mil metros del suelo? No. Acabado el descenso, él no podía decir que estuviera satisfecho.

<<Lo he perdido todo, mi gente, mi bandera, mi esperanza>>, pero era un fatalista y le gustaba serlo. Le gustaba poder afirmar que hay una historia en ese relato que escribe vete a saber quién y él aparece en el disgusto, en los ocuros lindes de la desazón.

No. Si os hablo de él no es por compasión, ni siquiera por entendimiento, no logro estar de acuerdo jamás con sus posiciones, pero hay algo que me atrae, hay algo que sé que debo estar con él, que debo escucharlo. Su nostalgia, quizás, encamina mi pensamiento a creer que aún es posible la conciencia, la reflexión. No, no estoy con él y sin embargo sigo echando de menos que grite, que grite algo parecido a la rabia.

Ahora dice que va a renunciar a seguir anclando en tonterías. Y yo le condeno a que siga obviando la realidad, ya no sé de dónde soy ni a dónde voy, pero no voy a seguir ese camino, el camino del Congreso, el camino de la decepción y de la pérdida.

Que sigan los engaños... pues ellos como mínimo cumplen su palabra.

16.5.08

La Persecución

Iba de rosa y no tenía ningún sentido correr de camuflaje.
Que respiro cuando tiró el bolso rojo robado en la riera seca.
Yo lo vi respirando en la plaza y observando los acontecimientos que decían pasar en el mundo.
Era todo olvido, todo confuso.
Recuerdo que me miró y pensé que me seguiría hasta casa.
¡Qué tontería!
Él había nacido para huir
y yo...
Yo había nacido para decirlo.

Y si nadie lo escucha
que muera en la ignorancia
que viva siendo un muerto joyciano.
Yo sé que ir de rosa enfada
pero el símbolo de su escapada
era el principio de algo
o de nada.

1.5.08

Un sólo error



Si la historia que explico a continuación es capaz de sugerirte unas irreverentes ganas de gritar me daré por satisfecha. Esto me llegó anoche en correo urgente . Tuve que hacer una firma con mi nombre al cartero y desearle las buenas noches. Creo que ya no existe nada en este mundo que pueda aumentar un autoexilio tan demoledor como esto. Espero que tú, sepas explicarme esto...

1 de Mayo de ....

No, no pienso ir, ni hoy ni nunca. He decidido abandonar nuestra lucha, nuestra bandera y nuestras ideas. No quiero pensar en ti, ni en los hijos que no hemos tenido. No. Esa es mi decisión y no habrá otra que cambie el devenir. Cuando leas estas palabras yo habré borrado un pasado, aunque no signifique nada, lo habré convertido en las espaldas de un desconocido, en polvo arrinconado, ni siquiera será digno de llamarlo olvido. Trata de aprender de esto, cariño.

Ayer entendí el sentido, el puro sentido. No sé cómo... Intento ser breve porque no voy a escribirte cinco páginas como hizo el sr. Chamizo para desearte buena suerte en la vida. Intento que lo comprendas, amor mío. Quiero por una vez en la vida que me escuches y que me entiendas. No mires a un lado, no me llames débil o cobarde, no me creas un triste, por favor te lo pido. Ayer vi en tu mirada algo que me alcanzó y entonces fue cuando lo dijiste, ¿lo recuerdas? Dijiste
tú no estás preparado para vivir esto. Y es verdad, ¡NO LO ESTOY! Y es algo irrisorio decirlo tan banalmente como tú lo hiciste.

El porvenir de nosotros es lo que respaldó esa frase, porque queríamos formar una familia, queríamos luchar por unas ideas y yo no q-u-i-e-r-o, no estoy preparado para perderme en un laberinto, amor de mis amores. La fragancia de tu rostro por la mañana, el paseo por las calles de los bares donde vamos a tomar una copa. Eso es precisamente.
No puedo quererte y no lo sé aún. Recibe esta carta muy a pesar mío por no poder entregártela en persona.
Sólo quería romperte el corazón sin llegar a destrozarlo del todo. Es la única forma de que por fin puedas entenderme.


Adiós, corazón, la culpa amor, no es siempre de los demás.
Tuyo siempre,
A.

Sí, lo mismo pensé yo.
Alguien me entregó esta carta en el bar donde comemos los jueves, el bar con nombre de trampolín, eso... Tivoli, no me acordaba. Por un momento dudé cuando el cartero interrumpió en la cena. Cuando la leí quedé destrozada. Me pareció convertirme en esa persona a la que iba destinada la carta. Un sólo error, quizás mi peinado o mi modo de hablar, quizás la chaqueta roja o el humo del cigarro hizo pensar al mensajero que yo era esa chica a la que iban a abandonar. Ese tal A. jamás sabrá el dolor que causó en mí y no en su verdadero amor, puesto que, aunque fuera por error, por un momento me sentí como si fuera ella...

¡Imagínate que horror! ¡Oh qué humanidad!...

4.4.08

A PARTIR DE HOY



- DEJARÉ DE HACERME PROMESAS ESTÚPIDAS.

- ODIARÉ A LOS COCHES QUE APARQUEN DELANTE DE CASA.

- ME OLVIDARÉ DE LUCHAR SIN SENTIDO CONTRA EL OLVIDO.

- NO LE CAMBIARÉ NUNCA MÁS EL NOMBRE A LAS COSAS.

- TRAZARÉ EL LÍMITE DE LAS PENAS.

- ME HARÉ FAN DE ALGÚN GRUPO DE ROCK.

- DEJARÉ DE MIRARME EL PELO EN LOS ESCAPARATES DE LAS TIENDAS

y por último: intentaré NO hacer listas sobre cosas que NO pienso hacer.

7.3.08

Tercer Cuento de Eduardo


Para regresar a la fantasía nunca olvidada he querido redactar otro nuevo cuento. Si alguien haya alguna coincidencia con la realidad es que entendió el cuento del revés.

Corrían aún los grises detrás de aquellos pocos que aún trataban de olvidar el tiempo remoto donde enterraron las ganas de perder. Había triunfado la inestabilidad, la poca gracia, el absurdo del vacío constante y las interpretaciones del azar. Todo resultaba un poco defraudante, casi frustrante. Y en el medio de la mediocridad mediada por los mediadores se encontraba Eduardo.

Ágil, sigiloso, sin una gota de parecer afligido. Lo tormentoso había pasado con los años y sólo restaba la ilusión de ver crecer las ramas de los olivos. Él era así, advenedizo en la consecuencia. Saciaba sus recuerdos amparándose en el de los demás. Creía recordarse cuando era joven como alguien amable, como alguien sensible, pero no encontraba una sola linia del párrafo de su vida donde estuviera escrita la palabra tranquilidad.

Entre los pasajes oscuros de libros Sagrados y entre los páramos de algún rincón desconocido pudo advertir Eduardo la presencia de un ser extraño, se llamaba Sigmund, aunque algunos le llamaban Froid, no sé el porqué. El pequeño duendecillo era esquivo, torturador de ideas aterradoras y no cesaba jamás de decir te lo advertí, necio. Sólo lo soportaba el inconsciente de las personas, pues eran los olvidos los que hacían que tuviera sentido su frase.

Eduardo ni siquiera le habló, pasó de largo de su ideologia el día en que supo que por alguna circunstancia Leia iba a morir. Si las certezas eran ciertamente ciertas y no infortunadas por cualquier incertidumbre, moriría al amanecer, mientras los grises seguirían persiguiendo a fantasmas luchadores.

Aunque nunca llegaba el amanecer, su terrible migraña le arañó el brazo con el cuál propinó un empujón a las tristezas. Nunca, como esto nunca, nada. Y Leia murió.

Da igual que escondan los escondites de los encondrijos encrucijados. Eso no importa. Si Eduardo decidió saber que Leia como Santiago Nasar iba a morir fue porque jamás nunca iba a perpetuarse la especie del rencor.

La ilusión de ser quién somos, se dijo Eduardo, hace que los cuentos siempre sean totalmente del revés.

20.2.08

A los idealistas

Confesiones de una idealista...


A veces recuerdo como cantaba aquella vecina y el recuerdo acompaña al amanecer. Se oían las campanas, tocar a cada hora, y luego, la mujer de no sé que piso entonaba una melodía de antaño. Solía pensar que eso iba a ser para siempre. Que me ibas a querer para siempre.

Me iba a ir de todas la maneras posibles sin dejar de llorar por cada señal que se quedó en mi memoria. Lo sensible, me repetía. Es lo sensible lo que pensaba que me iba acabar destruyendo. Muchos días me pregunto si olvidaré todo lo que me pasó, si se borrará en una infinitud paralela. En algunas miradas de soslayo, de cualquier persona que me encuentre, me llevan a pensar que no he tenido valor para afrontar la pérdida. Cuántas pérdidas para nada, para nadie.

Y de ese nadie... Tengo la sensación que siempre creyó que yo era una idealista, como tantos otros. Pensaba llora demasiado, llora sin cesar, demasiado tiempo llorando, llora demasiado, llora sin censar. Lo sensible, le decía. La vida iba en serio, me dijo una vez, pero no para él. Él que es nadie ya. Y los nadie no traen más que recuerdos.

El tenedor de la mesa fue lo que utilicé para extirparme lo único que me hizo cínica, falsa, seguidista, objetiva, ilusa. Lo único que me debilitó durante años: el dolor.

Por que el tiempo lo inventamos a base de obsesiones, de locuras, de amores y guerras, de estúpidas idas y estúpidas vueltas. El tiempo lo construí a base de ilusión. De los olvidos ya nadie se acuerda, pero del tiempo.... del tiempo todo el mundo lo espera.

Y si soy idealista, es por tu culpa, por una culpa compartida. Y por culpa de los traqueteos del tren, de las ansias de una mariposa de salir del tupperware, de la tristeza anclada en el puerto. Y por culpa de aquella cama ajena donde amanecí muchos días, escuchando el susurro de una cantante frustrada, añorando el regreso de mi sensibilidad. Gracias, por liberarme, aunque sigues en mi memoria, tiempo perdido, el olvido se acerca.




28.1.08

El amor en el mundo de allá fuera


Escuchándote.

Es como si no existiera el mundo allá fuera. Como un zumbido donde las palabras se traviesan una a una por miles de emociones que se disparan en tu cabeza. Tratas de convecerme de cualquier banalidad, del número pi y sus contradicciones con los triángulos, de que el fuego no calienta cuando debe calentar, del pelo suelto o de las últimas modas del año de la catapún. Son cosas que casi ni se piensan pero yo siempre las contemplo, como una obsesa de lo que sucede a mi alrededor y nunca se me dice. ¿Acaso no es simple curiosidad? Nací en una familia que tiene orejas en todas las paredes y en todos los rincones de la imaginación de los demás. Sabemos, a veces, de qué pie cojean los cojos de pensamientos.

Sé que me miras cuando no te estoy mirando y encuentro tus ojos en los míos como aullidos de lobo en un anochecer cualquiera. Es como si no existiera el mundo...allá fuera. Los demás están siguiendo perdidos un camino que no han elegido por voluntad, lo han seguido a la fuerza. ¡Imagínate! Haberte ido a una isla de soledades a encontrar la soledad completa y renunciar a todo por esa soledad. O haberte quedado en unas habitaciones que no eran tuyas, consumiendo lo único que sabías esperar, la esperanza. Por mucho que cerremos las puertas del pasado hay que pensar que el ahora, si lo hay, se arrimó a la ilusión.

Escuchándote...
Así estaría minutos de minutos de horas enteras de sus años advenedizos. Sin el mundo de allá fuera, porque si te encontré en el camino de los perdidos fue por el amor, que no la soledad, y el amor no se ve a través de cristales, no se ve detrás de la barrera de las vías de los trenes, ni en la luna llena, ni en los sueños nocturnos en la almohada. No, Amor, el amor se ve a través del otro. Sí, Salinas está en lo cierto. Si llegó a nosotros, que llegue, por favor, al mundo de allá fuera.

Por el bien de toda la humanidad, que se quieran como nosotros.

11.1.08

El poeta Manolo


Háblame en la hora calma de la media noche
Háblame para que no se duerman mis sentidos, háblame
De lejanas tierras donde el único dios sea el sol
Donde se vive al rumor de las hojas del sicómoro mecidas de brisa y calor.
Cuéntame fracasos, vida, rumbos de pintores locos
Háblame de la calima de las noches
Cuando tu amante de amantes huyó
De Cartago a las puertas de Roma, de la Sevilla mora
De claveles de revolución
De las vueltas que da la tuerca,
De los amores que son prisión.

22.12.07

La noche...

Por recordar si recuerdo, hubo muchas noches malas en la vida.
En Macondo podemos abrir las puertas a lo venidero, a la fruit company, a los saltimbanquis y a los inventos de Melquíades.
El cabalgar en los desiertos del pensamiento me ha llevado a escribir lo que hoy escribo, me ha llevado hoy a pensar en esos momentos en los que me he parado a pensar cuantas veces he mandado al garete todo. Y he solicitado un permiso al pensamiento para descansar.
Luego he sentido ansias de llorar. Estas épocas reabren el dolor que se ocasionó antaño. Una vez le dije a alguien que había heridas que tardarían en sanar. Y no me escuchó, se marchó de mi vida inventandóse la suya y aún pienso si se acordara de comprender...
Reabrir no sirve para taponar. Y sueño muchos días en alcanzar a olvidar términos del diccionario que no me ayudan a seguir. Supongo que hay que aceptar los diluvios, las tristezas melancólicas y los daños del vendaval.
Por recordar si recuerdo, hubo muchas noches malas. Sin embargo, voy a cansarme de obviarlas y disiparé en el aire aquéllas de las que no he hablado, las buenas.
Es como cuando logras conrear unas cebollas en la azotea, en un cuenco verde y sin tener ni idea de horticultura y luego añades las ansias de que alguien diga concepto, conceptual, concepción y conciencia. Espera a que todo se mezcle cuando anochece. Falta Hegel, lo sé, pero las noches buenas se pasan en familia. Y mi familia apareció un 14 de Abril.


En Macondo podemos abrir los abrazos, las aberturas y los abridores. Podemos cerrar las cerraduras, los cerrojos y los cercados. Si Macondo existiera, que existe, tendríamos una noche para decir lo que nos diera la gana.


Espero vuestras noches aquí en los comentarios ;) si alguien quiere poner algo obsceno le dejo pero allá él con sus debilidades eh!

11.12.07

FELIZ NAVIDAD


Este año si os lo deseo, a todos y todas, a los que esperaisteis en vano al palo no enjabonado, a los que soñáis siempre con que todo va a ser mejor, a los que cambiáis de vida, a los que amáis y a los que nunca duermen sin creerselo todo, todavía.


Os pongo una foto con mi hermano para que os riáis un ratito ;) Iba a poner una con mi marido :P pero no tengo ninguna, quizás la próxima navidad.... :P

20.11.07

Si lo hubiéramos sido

Para quien me mira mientras duermo y le quiero mientras sueña. Que se queden las penas los demás. Los demás...



Si tú hubieras sido Edipo
y yo Hamlet,
ambos juguetes del destino.

Si lo hubiéramos sido.

Ahora cogeríamos retales
de tristeza
de sueños rotos
y haríamos un mundo distinto.

Algo como azúcar sin miel.

Edipo confábulado el universo.
Hamlet luchando con sus fantasmas.
Amor, sin amar.
Amar, sin amor.

Si lo hubiéramos sido.

Ahora seríamos condenados
de la desesperación,
del olvido sin más
y haríamos un mundo abandonado.

Algo como el mar sin sal.

Edipo fue parte de ti.
Hamlet lo fue de mi.
Enigmas, ceguera, se exilió.
Humos, venganzas, se murió.


Si lo hubiéramos sido.
Si nos hubiéramos quedado allí...

24.10.07

Fundación No Alienada por el Capital


Para los del chaleco verde que pasan inadvertidos...

Las doce menos treinta minutos.

O las once y media. Habrá que esperar unas cuantas horas para ser, de nuevo, ciudadanos del mundo. Alienación. Eso es lo primero que pienso, lo que respiro y hasta la saciedad de mi último aliento piensa que estoy perdiendo tiempo en ganarlo.Ocho y cuarto. Se ficha correctamente. Las escaleras rojas, la moqueta polvorienta, las cubetas de ocho y diez cajas verdes, grises, azules, marrones. No hay libros, no hay cultura, no hay sinceridad. Todo está lleno de nostalgias. Son sólo eso, nostalgias y están pintadas de esos cuentos infantiles que leíamos a los cinco años, y están rodeadas de esa nada acusadora, acusadora del pasado que nos trae recuerdos de aquellos libros que solíamos leer. Nostalgias de lo que aún no hemos visto escrito y quizás no veamos jamás.
Me dices: tiene que ser algo, eso significa algo, no sé qué ni cómo voy a inventar cuatro letras, pero algo debe de ser. Fundación; como cuando se fundó Macondo ( no sé si lo recuerdan ). No; como cuando uno ya no resiste las ganas de llorar y de correr y dice que no, que no es más que negar la existencia de la no negación por la lucha, es decir No, porque sabemos lo que somos sin negar lo evidente. Alienada; por el trabajo que se desarrolla en total abstracción de las conciencias ajenas, no hemos venido aquí para pensar, vinimos para sobrevivir, para sobrevivir a las mentiras y crear la felicidad a base de nuestros pensamientos, pero no para ellos, sino para nosotros. Y finalmente, por el Capital; porque casi está acabando con los terribles deseos de existir, es lo que necesitamos pero no de este modo, así no lo queremos.

Entonces, nos queda la risa, la burla y la precipitación de vivir como si fuéramos dueños de nuestras horas.

Entonces, nos quedan los libros, sólo los buenos o los que no quemamos en nuestra hogueras imaginarias. Sólo aquellos que colocamos en lo rutinario, con movimientos casi estudiados, aquellos que nos inspiran lo más íntimo de nuestro pasado. Los demás que se los quede el panel de actualidad.

Entonces, también nos quedan las orillas de la amistad. Nuestra gente, nuestra fundación social, nuestra entrega a los demás, eso y nada más.

Las tres y media. Una puerta te indica que te vayas. Si no te contrato es porqué jamás contemplé esa posibilidad.

Nací para el Capital y así seguirá siendo sino hay nadie que me lo impida.

No más. ¿A qué estamos esperando?

11.10.07

El diluvio universal

Estaba sentada en el escritorio de otro. Schopenhauer me miraba desde su triste cuadro y alguien cantaba gritando al otro lado de la pared. De pronto empezó a llover. A llover, a llover.

En el espacio de medio segundo se está inundando toda la habitación. No logro escapar de esa inmensidad, soy incapaz de hacer nada, ni siquiera gritar. Me estoy hundiendo y sólo llueve a mi alrededor. Detrás, en la ventana, el sol nace por las montañas. Nadie sabe que está lloviendo aquí, después de todo hace un día claro y sereno. El agua moja cada uno de los libros que guardaron en la biblioteca. Se lleva a Hegel o a Freud, a Shakespeare y a Tosltoi. Los episodios nacionales de Galdós se traspapelan con la humedad y se quedan en puros olvidos. Voy flotando y hundiendóme. No cesa la lluvia. Lleva todo el día así.

Llego a respirar bajo el agua pero no lo consigo. Sé que me estoy ahogando, algo no se detiene en mi pecho. No hay tiempo. Estoy hundida y aún sé que está lloviendo. Nadie sabe que estoy en un habitación encerrada donde llueve, donde no hay nada más que un diluvio. Los libros fueron historia. Se va todo el oxígeno de mi cuerpo y sé perfectamente que no ha parado de llover.

De pronto alguien entró en la habitación, en su habitación. Me miró y dijo ¿ahogáste ya las penas?